Por Arturo J. Flores

Platicamos con los integrantes de Mau y Mendoza de su más reciente lanzamiento, el sencillo “Hanguear”. Todo como antesala del lanzamiento de su disco (A) Mar, que se estrenará este 2026.
La composición de “Hanguear” estuvo a cargo de Mau con su compañero Emmanuel Martínez. En las voces se mezcla el trabajo de Cassandra Dávila, con la de Mau. De cómo encontraron su propio refugio creativo, las ventajas de no hacer música por dinero y hacer de tus canciones privadas un mensaje público, platicamos con Mau y Cass.
Por principio de cuentas, quiero conocer el background de “Hanguear”.
Mau: Bueno, el contexto general es que hace aproximadamente dos años creamos este espacio en el que nos encontramos. El nuevo álbum ya habitaba en nuestras cabezas, pero ya no nos acomodaba componer en la cocina o en la sala. Por eso, decidimos crear este espacio, un sitio en que cada rincón tuviera inspiración para hacer música.
Aquí estuvimos trabajando el álbum y, como parte del proceso, hubo muchas pláticas sobre el amor, el desamor y cosas así. Se suscitó uno que otro llanto, y nos contuvimos, como amigos y como banda. Así empezaron a surgir canciones en las que se repetían palabras como “amor”, “mar” y cosas así. De ahí nacieron canciones como “Huapango”, “Acapulco” y ahora “Hanguear”.
Las grabamos en distintos estudios: Topetitud, en Good Good Bueno, en Nueva York, y luego regresamos al nuestro. Empezamos a lanzar sencillos: primero “Huapango”, después “Acapulco”, y “Hanguear” era esta carta de fuego, algo muy personal, una especie de perdón, de arrepentimiento, pero que nunca se entrega.
Los sentimientos que inspiran la canción se perciben muy melancólicos, con aire de pérdida o anhelo. Cuando conviertes algo tan personal en algo público, ¿cómo te sientes como artista?
Mau: Está padre, pero también es muy retador y confrontante, porque cuando algo muy personal se vuelve público, no sabes cómo lo van a interpretar las personas. Te sientes muy desnudo frente al mundo.
Siguiendo esa analogía, desnudarme frente a un lugar tan público puede generar inseguridad y vulnerabilidad. Pero cuando dices: “Así soy”, aceptas tus cicatrices y vivencias, y abrazas quién eres, entonces ya no importa tanto. No se trata solo de que no te importe lo que piensen los demás, sino de querer conectar y que nos acepten como somos.
Cass: Cuando la gente ya conoce la canción, la canta y la interpreta a su manera, te das cuenta de que eso es lo bonito. Como dice Mau, es conectar con la gente y que ellos le den su propia interpretación.
Es como cuando escuchas una alguien de alguien más: no piensas a quién se la escribió, sino en tu propia vida y en qué conecta contigo. Esa es la parte bonita y romántica de hacer música.
Ahora, la parte fría y real: siendo artistas independientes, con un disco nuevo, ¿cómo manejan el conflicto entre querer compartir tanta emoción y saber que económicamente no es redituable?
Mau: Desde el inicio, te aterrizas en la realidad. Nosotros no hacemos música por dinero. Lo hacemos para expresarnos, conectar con la gente y vivir experiencias.
Con el tiempo hemos buscado formas de sobrevivir dentro de la industria, pero éste nunca ha sido el motor. En lo personal, todo este tema de Spotify y mostrar números me parece raro, es como sacarte la cartera y decir cuántos billetes tienes. Todo esto es un juego, las redes sociales representan una fantasía y hay que saber jugar con sus reglas.
Para monetizar, se hace poco a poco, con estrategias. Lo hemos logrado y estamos orgullosos. Somos totalmente independientes y autogestivos. Este espacio también se creó para generar otras experiencias que nos ayuden económicamente. Es una realidad cruda, pero hay que adaptarse y seguir escalando.
Parte del reto de lanzar música nueva es llevar a la gente a escucharla en vivo. ¿Cómo les va con eso?
Cass: Cada vez es más difícil que la gente asista a eventos, pero al mismo tiempo se ha creado una comunidad interesada en escuchar propuestas indie e independientes. Con cada sencillo, hacemos una release party o showcase pequeño. El último fue en la Roma, y nos sorprendió ver mucha gente nueva interesada en la música y la experiencia. Es bonito empezar a generar comunidad, de distintas generaciones, y sentir que, poco a poco, ahí vamos.
Me gustaría saber qué instrumentación y nuevos elementos que están incorporando a su música.
Mau: Todo se hila de forma integral. Al ser independientes y autogestivos, nuestra forma de crear es muy libre y experimental. Cuando no tienes una limitación comercial tan marcada, te sientes más libre.
Escuchamos mucha música, desde jazz experimental hasta pop.
“Eso nos ha permitido explorar. En este álbum hay un hilo conductor, pero ya estamos creando cosas que suenan distintas a lo que ya salió”.
Cass: Incorporamos instrumentos como jaranas en “Huapango”. En otras canciones, hay cosas que parecen corridos, aunque no lo sean. Hay muchas mezclas. Como dice Mau, todo viene de la libertad creativa del proyecto y de la industria independiente.
Finalmente, ¿qué me pueden decir sobre el título del disco, (A) Mar?
Mau: Es un juego de palabras. En las canciones aparece mucho la palabra “mar” y todo habla del amor desde distintas etapas: la inmadurez, las primeras experiencias, hasta la madurez y la estabilidad.
El mar puede ser tranquilo al inicio, apenas tocarte los pies, pero conforme te adentras cambia por completo. Llega un punto en el que no hay forma de no ahogarte y tienes que adaptarte para sobrevivir. El amor es muy parecido a eso.
Cass: Todo es una analogía entre el amor y el mar. Pasas por tranquilidad, ansiedad, incertidumbre, miedo, hasta llegar a relajarte. En el álbum hay diferentes percepciones del amor porque somos de distintas generaciones, y eso también se refleja en las canciones.